Wednesday, 15 March 2017

Tres reglas fundamentales que debes seguir en tu desayuno para adelgazar

Ya sea por las prisas, por dormir una hora más o porque da mucha pereza preparar algo decente a las seis o a las siete de la mañana, lo habitual es descuidar el desayuno.

Ahora que llega la primavera y nos quitamos la pesada ropa del mal tiempo, probablemente te has puesto como propósito lucir un poco más tu físico. Si deseas perder algún kilo, he aquí tres hábitos que puedes incorporar a la comida de la mañana y que te ayudarán a conseguir tu objetivo.

Tómalo nada más levantarte

Si eres de los que prefiere irse a la ducha nada más saltar de la cama deberías replantearte esta costumbre y relegar el aseo para un poco más tarde. Varios estudios han descubierto que un desayuno en condiciones ayuda a acelerar el metabolismo. “El desyuno pone en marcha el motor y lo mantiene funcionando”, señala el doctor Mark Hyman, autor de ‘Ultrametabolism: The Simple Plan for Automatic Weight Loss’. Lo mejor es, precisamente, llevarlo a cabo entre 30 y 60 minutos después de levantarte. Desayunar en la cama puede ser, por tanto, una fabulosa idea.

Comer lo antes posible ayuda a reducir la sensación de apetito que se irá presentando durante el resto de la jornada. “El cortisol, la hormona del estrés, aumentará hasta que usted coma algo” afirma el nutricionista Matt Lovell. Por dicho motivo, omitir el desayuno pone a mucha gente de mal humor.

Según el National Weight Control Registry, un estudio de los Estados Unidos sobre personas que han perdido por lo menos 13 kilos y mantienen su peso durante un año, el 78% de los que lo lograban ponían especial cuidado en su primera comida del día. El nivel de azúcar al despertarnos es naturalmente bajo. Si no lo aumentamos, y esperamos hasta el almuerzo para comer algo por primera vez, el resultado puede desembocar en una ingesta de calorías desproporcionada.

Cárgalo de proteínas

Un desayuno rico en proteínas ayuda a evitar ataques de hambre y, por consiguiente, consumir menos calorías y perder peso. Un trabajo llevado a cabo por la ‘Pennington Biomedical Research Center in Baton Rouge’ halló que las mujeres con sobrepeso que incorporaron huevos al desayuno acababan perdiendo el doble de kilos que aquellas que elegían otros alimentos, como bagels: “Los huevos son la fuente de proteínas perfecta porque tiene los ocho aminoácidos esenciales” afirma Dave Grotto, autor de ‘101 Foods That Could Save Your Life’.

Una comida rica en proteínas ayuda además a que el íleon y el colon liberen el péptido YY, una hormona que manda el mensaje de “estoy lleno” al cerebro. Heather Leidy, profesora en el departamento de nutrición y fisiología de la Universidad de Misuri, señala que quienes toman muchas proteínas en el desayuno tienen niveles de azúcar más estables que contribuyen también a rebajar la sensación de hambre y evitar picar entre horas. Cabe aclarar que un desayuno rico en proteínas no debe ser sinónimo de rico en grasas. La carne roja o ciertos quesos deberían quedar excluidos de esta fórmula.

Añade un plátano

La clave de este alimento para la primera comida del día está en el almidón resistente. Esta sustancia reduce los niveles de glucosa en sangre, mejora la sensibilidad a la insulina, y, de nuevo, genera sensación de saciedad. Si no te gustan los plátanos, otro alimento con altos niveles de almidón resitente que cada vez se incorpora más a los desayunos es la avena.

Foto: iStock.

Eso sí, frente a ciertas dietas milagro que promueven comer solo un plátano y nada más por la mañana, el Doctor Daryl Gioffre avisa: “Los plátanos parecen la opción perfecta para coger uno y salir de casa, pero ingeridos solos, no son una buena elección ya que un 25% de ellos es azúcar y son moderadamente ácidos”. Su consejo es combinarlos con algún producto graso saludable, como los huevos o el yogurt, para contrarrestar sus efectos negativos y llegar al almuerzo sin que se despierte la sensación de hambre.


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