Saturday, 11 March 2017

Los alimentos que debes tomar para tener una gran memoria

¿Siempre olvidas dónde has dejado las llaves? ¿Nunca recuerdas el pin o la contraseña del ordenador? Esta acelerada vida moderna hace que las distracciones impidan nuestra concentración.

Afortunadamente, existen ciertos alimentos que nos pueden ayudar a mejorar la memoria, la concentración, la coordinación y el razonamiento. Estos alimentos mantienen tu cerebro en estado de alerta y enfocado en las actividades. La investigación de los vínculos entre lo que comemos y nuestro riesgo de desarrollar demencia es todavía inexplorada, pero algunos alimentos tienen el potencial de reducir el riesgo de padecer esta condición. La prestigiosa chef de Le Cordon Bleu, Jane Clarke, que ha sido además dietista y nutricionista durante 25 años, recomienda una serie de alimentos que debemos tomar para ejercitar nuestra memoria y no sufrir demencia senil en el futuro.

Hace 10 años Clarke creó una dieta especial para la demencia de su madre la cual ayudó a retardar la progresión de la enfermedad. Son muchas las personas que tratan de paliar el problema de la memoria a través de fármacos o complementos vitamínicos –la falta de vitamina B12 también está directamente relacionada con la pérdida de memoria–, pero, en ocasiones, puede ser tan sencillo como aprender a llevar una correcta alimentación:

1. Carbohidratos

Pan, galletas y pasta. Los carbohidratos liberan L- Triptófano, un aminoácido que absorbe el cerebro y que a su vez produce un neurotransmisor que facilita la relajación e induce al sueño. Al comer este tipo de alimentos, el cuerpo responde positivamente permitiéndote enfocarte mejor en tu trabajo. A pesar de sus beneficios, consumir demasiados podría producirte sueño o hacerte sentir cansado. En cuanto a las pastas, tienen otra propiedad además de la relajación: proveen de glucosa al cerebro, ayudándole a trabajar adecuadamente y a mejorar la memoria.

Pasta para la memoria. (IStock)

2. Pollo

El pollo es una fuente de proteínas excelente para mantener la concentración. Las proteínas liberan L-tirosina, un aminoácido que sintetiza la noradrenalina, una hormona que aumentan la presión arterial y el ritmo cardíaco; y dopamina, que regula la duración de la información. Este proceso de ‘decisión’ mediante el cual un recuerdo se difumina o bien permanece en nuestro cerebro guarda una gran relación con el concepto de aprendizaje significativo. Cuando aprendemos algo que nos satisface, la dopamina activa el hipocampo para que retenga esa información. En caso contrario, la dopamina no activa el hipocampo y el recuerdo no se almacena.

3. Huevos

Estamos ante un alimento que es pura proteína. De hecho es de las más inmaculadas que se pueden encontrar por su composición. Comer huevos mantiene el cerebro en estado de alerta y ayuda a la memoria a largo plazo gracias a un nutriente llamado colina. Las investigaciones han demostrado que este nutriente desempeña un papel fundamental en la memoria en el desarrollo del cerebro del feto y en la prevención de enfermedades del corazón, hígado graso y problemas neuronales como espina bífida y anencefalia. En los adultos el consumo de este nutriente se relacciona con una mejoría en la función cerebral, sobre todo durante la tercera edad. Así lo comprobó un estudio realizado por la Universidad de Tufts en Massachusetts, Estados Unidos.

4. Nueces

Estos frutos secos son un alimento muy interesante para la alimentación infantil y juvenil, dado que, por su valor nutritivo, ayudan al desarrollo físico y mental. Los estudiantes pueden mejorar su concentración y rendimiento académico con este alimento. Contienen vitamina B, lecitina y fósforo, nutrientes que ayudan a la energía y tratamiento de pérdida de memoria.

Un combo perfecto de ácidos grasos omega-3 y vitamina E que hacen destacar a este fruto seco (una clase de alimento por lo general muy beneficioso para nuestra piel). ¿Más? El potasio ayuda a nuestro sistema nervioso, el magnesio evita la formación de coágulos sanguíneos y sus proteínas refuerzan nuestras defensas.

5. Pescado

Más específicamente, salmón y sardinas. La principal atracción de estos pescados de agua fría es su rica fuente de Omega-3 y Omega 6, que previenen distintas enfermedades. Se ha descubierto que estos ácidos grasos llevan al cerebro a su máximo rendimiento. Algunos estudios afirman que también ayuda y previene síntomas de la depresión, trastorno bipolar y demencia.

6. Café

Michael Yassa, científico de la Universidad Johns Hopkins, descubrió que la cafeína realza algunos recuerdos hasta 24 horas después de ser consumida. El estudio se realizó sobre personas que no suelen consumir cafeína. Primero, se les mostró una serie de imágenes y luego se les dio placebo a algunos, y a otros, 200 mg de cafeína. Al día siguiente se les pidió reconocer algunas de las imágenes vistas, y quienes consumieron cafeína tuvieron un porcentaje más alto de reconocimiento. Así que un buen café puede ser la clave para empezar el día con buena memoria.

7. Alimentos de color púrpura

Arándanos, moras, cerezas, granadas, uvas, cebollas rojas, berenjenas y coles rojas. Los pigmentos de los alimentos que dan este color a los alimentos son una familia de potentes antioxidantes conocidos como antocianinas. Hay estudios que las relacionan con menor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades neurológicas, deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer.

Frutos rojos. (IStock)

8. Cúrcuma

Esta planta con la ráiz parecida al jengibre es muy beneficiosa. Un nuevo análisis publicado por el Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition ha probado cómo al añadir 1 gramo de esta planta a cada desayuno en pacientes con pre-diabetes (con una tendencia superior a desarrollar demencia), mejoraron sus cualidades de memoria cada día solo después de seis horas de haberla consumido. La curcumina forma del 3 al 6% de la cúrcuma y es la responsable de reducir los problemas de memoria asociados a la demencia.

Cúrcuma. (IStock)

La demencia no es solo pérdida de memoria

Es el deterioro de la función cognitiva, lo que significa un deterioro de la capacidad para pensar, recordar, para comunicarse y para desenvolverse en la vida cotidiana. A estos síntomas hay que sumar los problemas emocionales y de comportamiento que surgen cuando una persona tiene que vivir con esta enfermedad. Los síntomas de esta enfermedad son algo más complejos, la pérdida de memoria suele ser el síntoma más común, pero no es el único signo. Funciones básicas deterioridas, como problemas para expresarse o comprender, dificultad para orientarse,cambios de comportamiento y ya en última instancia inmovilidad o pérdida del hablar, son las señales de que la enfermedad está completamente desarrollada.


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