Saturday, 4 March 2017

Lo que hay que hacer para no contagiar un resfriado o una gripe

El resfriado común y la gripe son dolencias respiratorias causadas por cepas virales. Aunque ambas infecciones compartan algunos síntomas comunes, se trata en realidad de dos enfermedades muy distintas.

Sendas afecciones se transmiten, pero el tiempo en que las personas resultan contagiosas no es el mismo dependiendo de cual se haya contraído. Para estar bien pertrechados, lo mejor es conocer cómo funcionan, así como las precauciones que hay que tomar, por solidaridad con los demás, si hemos tenido la mala suerte de resultar contaminados.

Resfriado común

Se trata de una de las enfermedades más frecuentes que origina cada año numerosas bajas laborales. Estamos en época de resfriados, pues su periodo más frecuente va de septiembre a abril. Su mayor incidencia en esta época se debe a que por el frío la gente suele permanecer en lugares cerrados y abarrotados. Los ambientes poco húmedos generados, por ejemplo, por las calefacciones, favorecen su procreación al secar las fosas nasales, volviéndose más vulnerables.

El resfriado común puede estar provocado por más de 200 virus diferentes que causan la inflamación de las membranas que recubren la nariz y la garganta. De entre todos esos agentes, los principales ejecutores son los así llamados rhinovirus, adenovirus y coronavirus. Ante tantas cepas nuestro cuerpo es incapaz de desarrollar todas las defensas que podrían combatirlas.

Más que por el virus en sí, los síntomas del resfriado común son la consecuencia de la reacción al mismo. Esto indica que los afectados son precisamente más contagiosos en el momento en que los signos de la enfermedad aparecen. Entre dichos síntomas se encuentran: dolor de garganta, congestión nasal, rinorrea (goteo nasal), estornudos, voz ronca, tos e irritación ocular.

La transmisión de un resfriado puede darse por estornudos, toses, o por contacto con superficies contaminadas. Cuando los síntomas se reducen, el riesgo de transmisión también se rebaja, aunque persiste. El resfriado permanece de media entre tres y diez días, por eso tenemos que ser particularmente cautos con los demás durante este periodo.

Gripe común

Ningún grupo de edad está exento de ser contagiado por este virus respiratorio altamente transmisible. Sus síntomas pueden variar mucho de una persona a otra y el riesgo para el sujeto puede ir desde un grado leve hasta amenazar la propia vida del afectado. Dichos signos son más graves que los del resfriado y afectan a todo el cuerpo (mientras que los del primero actúan sobre las vías respiratorias superiores). Entre ellos hallamos: fiebre, escalofríos, rinorrea, tos, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de cabeza y fatiga.

La gripe se propaga a través de un proceso llamado excreción viral por el que el cuerpo empieza a enviar más células para propagarse e infectar a otros sujetos. Estas células pueden liberarse de diferentes maneras, como a través del moco o de la saliva, desde donde se difunden por el ambiente.

La vacunación reduce las posibilidades de contraer la gripe entre un 50-60%. (iStock)

Un estudio publicado en ‘The Journal of Infectious Disease’ demostró que la excreción viral ocurría entre dos y tres días después de que los síntomas aparecieran. Sólo entre un 1 y un 8% de los contagios ocurrían antes de dichos signos. La enfermedad suele aparecer entre 48 y 72 horas después de la infección.

Tal y como sucede con el resfriado común, es posible transmitir el virus durante toda la enfermedad. La mayoría de los síntomas suelen durar entre dos y diez días por lo que hay que ser precavidos en dicho periodo.

Otro de los motivos por los que la gripe es altamente contagiosa es porque no para de evolucionar. Cuando el cuerpo se ve infectado por una enfermedad, este “recuerda” cómo defenderse de la afección. Nuestro organismo, sin embargo, tiene que lidiar pocas veces con el mismo tipo de gripe, por eso es difícil evitar contraerla año tras año. Ni siquiera la vacuna es infalible, si bien puede reducir el contagio entre un 50% o 60%.

Evitar la difusión de los virus

Si nos hemos visto afectados debemos llevar a cabo una serie de hábitos saludables: beber mucha agua, llevar una buena dieta y descansar, son tres simples prácticas que hacen mucho más llevadero el tiempo que nos toca convivir con estas enfermedades.

Siendo solidarios, es fundamental también seguir tres simples pasos para proteger a los demás:

Cubrir: cuando tosemos o estornudamos es fundamental que cubrir la boca y la nariz con un pañuelo desechable, y si no hay ninguno disponible, con el antebrazo o con la manga.Tirar los pañuelos: estos deben ser arrojados a la basura nada más ser utilizados. Usar nuevos pañuelos de papel hace que la posibilidad de contagio de reduzca, dejando además las manos limpias.Lavarse las manos con frecuencia: es especialmente importante hacerlo después de entrar en contacto con fluidos corporales. Si no es posible realizarlo, si se estamos cerca de personas afectadas por un resfriado o por una gripe es importante, dentro de los posible, no tocar objetos como teléfonos o las manijas de las puertas.(iStock)

Habría que tomar conciencia de que si una persona se encuentra enferma por una de estas causas sería conveniente que permaneciera en su casa, no solo por su salud y bienestar, sino porque es la mejor manera de prevenir el contagio a todo un grupo en ambientes cerrados como las oficinas. Por desgracia, se sabe que el mundo laboral no mira con buenos ojos este tipo de absentismo.


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