Monday, 27 February 2017

Cómo actuar cuando te quemas en la cocina

¿Quién no ha sufrido alguna vez algún pequeño incidente en su casa? Desde un corte hasta un golpe o una caída leve nadie está exento de padecerlos. Entre ellos, las quemaduras están entre las principales causas de los accidentes domésticos.

Ya sea por contacto involuntario con el horno o la sartén o por salpicaduras de aceites, el riesgo de quemaduras afecta a todos, si bien los niños menores de 10 años, los ancianos y las mujeres de mediana edad son los grupos de mayor riesgo. Los primeros porque su piel es especialmente sensible y su curiosidad les puede llevar a tocar objetos a gran temperatura, los segundos porque son los que sufren más despistes, mientras que en el caso de las mujeres porque, aún hoy, son las que pasan más horas entre fogones.

Sufrir una quemadura es mucho más fácil de lo que se piensa. Por ello, te explicamos cómo valorar correctamente el alcance de la lesión y qué pasos debes de seguir para que no se agrave.

Evaluar y actuar

Para comprender el alcance del accidente basta referirse a la clásica división en primer, segundo y tercer grado:

Quemaduras de primer grado: afectan únicamente a la superficie de la piel, que enrojece y se inflama ligeramente. Suelen presentarse picores y algo de dolor. En general se resuelven sin dejar cicatrices.Quemaduras de segundo grado: afectan tanto a la capa externa de la piel como a la subyacente. Causan dolor, enrojecimiento, hinchazón y ampollas.Quemaduras de tercer grado: se conocen también como quemaduras de espesor total. Destruyen la capa exterior de la piel (epidermis) así como la capa inferior (dermis).

Otros factores de evaluación fundamentales son la zona (la cara, el cuello, las manos, los pies y los genitales son las áreas más peligrosas), el tiempo de exposición al agente que ha causado la quemadura, la edad (una misma quemadura es más grave en niños y ancianos), la extensión de la lesión y las enfermedades cutáneas que haya podido sufrir la víctima anteriormente.

Cómo actuar

Las lesiones pueden variar entre los tres grados. En cualquier caso, la principal acción que hay que realizar es enfriar la quemadura con agua corriente y fresca durante diez minutos o más. Según la ‘Guía de Primeros Auxilios del SAMUR y Protección Civil’ es importante que el chorro no caiga directamente sobre la parte afectada, es decir, tiene que tocar la zona adyacente y dejar que el líquido caiga sobre la quemadura.

Esta simple acción tiene el doble objetivo de reducir la temperatura, limitando la actividad lesiva del calor, al tiempo que se atenúa el dolor. Muy importante también es no recurrir al hielo como remedio.

(iStock)

Si la víctima lleva anillos, pulseras o prendas próximas a la quemadura, estas deben ser retiradas. Si, por el contrario, tales elementos se encuentran pegados a la piel por el incidente, deben dejarse sin tocar.

De especial relevancia es no dejar la lesión al descubierto, y cubrirla con un apósito limpio y seco (en la farmacia existen productos especialmente destinados a estos fines) sin aplicar ningún tipo de pomada hasta que no se evalúe el daño real.

Quemaduras superficiales

Explica Marco Klinger, Profesor de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética en la Università degli Studi di Milano: “Una vez se ha verificado que se trata de una quemadura superficial, en las primeras horas se aconseja aplicar una pomada antibacteriana como la sulfadiacina argéntica con o sin ácido hialurónico. Las lesiones superficiales tienden a curarse más rápido y mejor si estan en ambientes húmedos, Por ese motivo las gasas de parafina pueden ser muy útiles”.

Cuándo acudir al médico

Si la quemadura es de 2º grado y aparecen ampollas, estas no deberían ser tocadas por lo menos durante las 72 horas sucesivas al accidente, debiendo tratarse después con material estéril del personal sanitario competente.

En general, si la quemadura es extensa, debe ser evaluada y curada en un hospital. Si existen dudas y las zonas afectadas son las manos, la cara, los pies o los genitales, lo mejor en estos casos acudir a un centro médico.

No a los remedios caseros

Pasar una cebolla sobre las ampollas, utilizar una patata cruda y fría para aliviar el dolor, aplicar pieles de plátano o claras de huevo, untar miel para utilizar sus propiedades emolientes y antibacterianas… Según el doctor Carmine Gazzaruso ,Responsable de Urgencias del Instituto Clínico Beato Matteo: “Todos estos remedios carecen de evidencias científicas; algunos, a base de sustancias grasas podrían ser incluso contraproducentes, ya que aplican una especie de película aislante sobre la quemadura que impide la difusión del calor que sigue así ejerciendo su acción lesiva sobre los tejidos”.


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